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Historia de Mas Coromina

Una masía de principios del siglo XX

Diversidad deestilos arquitectónicos

Història de Mas Coromina a la Garrotxa

Este afán viajero explica, en cierto modo, la diversidad de estilos arquitectónicos que el señor Pujador aplicó a la Coromina. La casa se amplió por el lado norte y se revistió, de acuerdo con el eclecticismo, la tendencia arquitectónica desarrollada durante la segunda mitad del siglo XIX y que perduró, coexistiendo con el modernismo y las nuevas tendencias, hasta bien entrado el siglo XX.

El eclecticismo es una mezcla de elementos estilísticos diversos y fue favorecido por el mayor conocimiento de los principales edificios de cada país, coincidiendo con el hecho de ponerse al alcance general las primeras historias universales ilustradas de la arquitectura. Mas Coromina, por tanto, encaja perfectamente en esta tendencia y es fácil observar unos estilos que, a pesar de ser opuestos, se complementan dando a la casa el equilibrio arquitectónico que le imprime carácter.

La parte más moderna, la del edificio anexionado a la granja, conserva aún en el interior diversos elementos decorativos y arquitecònics destacables, como el lavabo donde se lee “La netedat és mitja vida” y “Aixogeu-vos S.U.P.”, y la barandilla de mayólica verde de la escalera que conduce al piso superior.

A destacar que durante la guerra de 1936-1939 la casa se convirtió cuartel militar y que de aquellos días ha quedado un recuerdo: Se trata del empapelado, hecho con periódicos, en una de las salas de bajo tejado. Se puede ver páginas de «El Correo catalán», «La Veu de Catalunya» y «Diario Catalán». Exteriormente, el edificio presenta una clara conjunción de estilos, como el oriental, musulmán (con características ventanales y puertas), vasco (balcón) y modernista catalán, destacando en este último la ornamentación a base de unos pequeños platos que recorren parte de la fachada y la puerta de la muralla que rodea la casa, que es estilo Gaudí y en la que hay unas baldosas con la Verge del Rosari, en la parte externa, y San Joseph, en el interior.

Hay que decir, sin embargo, que se ha perdido una tribuna y una galería acristalada que se encontraban en la fachada de levante, sólo quedan recuerdos fotográficos. No se pudo concretar cuando el señor Pujador efectuó las obras en la casa, pero está claro que se debieron realizar a finales de la decimonovena centuria o inicios del actual. Cèsar August Torras, en «Pirineo Catalán-Comarca de Olot» publicado en Barcelona en 1910, ya dice, al referirse a la Coromina, que es «una hermosa casa de campo de estilo moderno y de muy buen gusto. Entona muy bien con el paisaje que le rodea «. Con esta explicación, el gran excursionista dejó constancia, por tanto, de la reforma «de estilo moderno» efectuada en la masía, que debió ver unos años antes de la salida a la luz del libro y reproduce una fotografía de la casa, vista desde el lado de salida del sol.

Museo dehistoria natural

Por otra parte, el diario «La Voz de Cataluña» del día 18 de Agosto de 1911, se lee lo siguiente: «Otra de las más hermosas casas del valle, es la tan rica como original del ilegal lustrado médico de Barcelona, ​​don Isidoro Pujador, quien, con su familia, pasa largas temporadas, por el bien de la comarca. Su hijo Joseph María, bien conocido de los lectores de «La Veu», ha completado los grandes atractivos de la casa «La Coromina», en la que no encontraría nada en falta el más exigente ciudadano, convirtiendo parte de ella en un verdadero museo de historia natural, utilizando, además, un muy completo laboratorio para análisis químico con todo lo cual puede estudiar la comarca, principalmente con miras a la agricultura de la misma. Hay que mencionar, además, de la institución en esta casa de una industria agrícola que podría por muchos ser explotada con provecho; en lugar apropiado hay una Caracolera, una cría de caracoles a gran escala, como no sabemos que exista por otro «

Aquest article periodístic es va escriure amb motiu de la inauguració de la restauració portada a terme a l’església de Sant Salvador de Bianya, obres que van anar a càrrec de la família Pujador i en les quals hi aportà el seu talent l’arquitecte gironí Rafel Masó i Valentí, deixeble de Gaudí.

Aparte la explotación de la granja de caracoles, que constituyó sin duda un avance en el tiempo, el señor Pujador también desarrolló la Coromina otras pruebas, como la crianza de gusanos de seda. En el año 1920, según se lee en la prensa olotina, el Sindicato Agrícola de Bianya inauguró en la Coromina «una máquina segadora-gavelladora» y otro «siega», ambas de la marca «Fahs-Krupp», de Alemania.

Del 1925 tenemos todavía otra noticia, el señor Isidor, devuelto del viaje al que antes nos hemos referido, regaló a la parroquia de San Andrés del Coll una capa pluvial. Pocos años después, el 26 de diciembre de 1934, el Isidor Pujador i Faura murió en Barcelona, no mencionándose por respeto a su voluntad la hora del entierro.

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